Hoy os vengo a contar una anécdota que pasó esta mañana antes de ir al colegio. Para ello, os haré una breve introducción y os voy a hablar de mi talón de Aquiles en la maternidad.

No creo en la perfección y mucho menos menos en la maternidad. Creo que todos, si somos sinceros, sabemos nuestros defectos, nuestro talón de Aquiles, ya sea en la maternidad o en otra área de la vida. Yo, seguramente tenga varios aspectos que mejorar, pero hay uno, que veo claramente, que no me gusta hacerlo y que pongo todo mi empeño en ello, aunque aún así… sigo cayendo.

Mi talón de Aquiles en maternidad son los gritos. Sobre todo a última hora del día. No me gusta, me cabreo conmigo misma, y me hace sentir muy malamadre.

Escucho podcast, leo sobre distintos tipos de educación, sigo cuentas en Instagram sobre disciplina positiva, pero la práctica siempre es más complicada que toda la teoría que puedas saber.

Ayer por la tarde – noche fue uno de esos días. Todo era NO NO NO. Oliver no quería marchar del parque, luego no quería subir a bañarse y algún grito cayó. En unos de esos momentos entré al salón y casi iba a salir otro grito, pero me paré, respiré profundo, un par de veces, y el grito no salió (al menos en ese momento). Ya casi no recuerdo cuanto tiempo tardó en subir a bañarse ni como le convencí. Seguro que hubo algún grito o amenaza, pero sobretodo centrándome en el amor que siento por él y buscando algo que le motive y anime a ir. EL HUMOR NUNCA FALLA

Finalmente se baño, llegó mi refuerzo !!!! llegó el buenpadre, cenamos y el buenpadre lo acostó.

Esta mañana Oliver se despertó muy temprano, estuvimos él y yo un rato juntos en mi cama, le mandamos audios al buenpadre y charlamos.

Y en un momento dado me dice: – es que ayer te enfadaste. Y yo le digo:- no cariño. Y él contesta: – hiciste así ( y el hace como coger aire y respirar). Lo miro, ME EMOCIONO, y le digo: – cariño, ayer estaba respirando profundo porque no quería gritar más. Respirar hace que estemos más tranquilos y serenos. Él me sigue mirando…

Cariño, cuando estés nervioso, enfadado, preocupado, puedes respirar profundo y ya verás como así luego te sientes mejor, más calmado.

Y luego continuamos con la rutina antes de ir al colegio.

Aprendemos de todo, de los aciertos y de los errores, y creo que reconocer estos últimos, delante de nuestros hijos es necesario. Mostrarnos vulnerables y a la vez enseñarle herramientas que luego ellos podrán usar consigo mismos es muy importante.

Y hoy, seguiré, como cada día intentando ser la mejor madre posible, buscando herramientas para mi y para él. Pero sobre todo DISFRUTANDO DE LA MATERNIDAD, ACOMPAÑÁNDOLO LO MEJOR QUE PUEDA Y AGRADECIENDO CADA DIA LA FORTUNA DE SER MADRE.


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