Esta semana vamos a hablar de parto y postparto. Continuo con el desenlace del post anterior sobre mi corto embarazo. Aquí os lo dejo por si no lo habéis leídohttps://www.lavidaconeli.com/embarazo/mi-embarazo. Ha llegado el momento de hacerme una cesárea y sacar a mi bebé.

Nos llevaron a mi marido y a mí a una sala para prepararme, poner vía nueva, creo que antibiótico también, estuvimos algunas horas allí. Vino una matrona a hablar conmigo, para que me desahogara si quería. Que no me guardara nada dentro. Se lo agradezco mucho, pero desde la noticia recuerdo como haberme puesto en off, como estar viendo todo desde fuera de mi, no sé explicarlo, pero no lloré ni nada. Sólo esperaba que pasara el tiempo, lo sacaran y que estuviera bien.  

Cuando me llevaron a quirófano me sentía igual, rara, como si estuviera en estado de shock (no sé si es correcta esta expresión, perdón si no es así) no reaccionaba ni por dentro ni por fuera, lo que os digo, como en una nube fuera de mí. La anestesista fue maravillosa. Me pinchó rápido y bien y estuvo explicándome todo y hablando conmigo hasta que fui a reanimación, que le agarrara la mano si quería, que llorase, hablase o lo que fuera, aunque el silencio fue mi compañero. Aunque no creo que lea estas palabras, GRACIAS.

5:23 dos pequeños ojos me vieron dos segundos desde lo alto de dos brazos y corriendo se lo llevaron a neonatos para revisar e incubadora. 1250 g y 39 cms. En ese preciso momento no recuerdo llorar, fue todo tan rápido…  ni hola le dije a mi bebé…

Eso sí, en sacar la placenta ya os digo yo que tardaron lo suyo, que notaba como tiraban y tiraban y me decían que había hecho durante el embarazo. 3 meses de pilates les contesté.

Cuando me llevaron a reanimación, recuerdo haber dormido bastante, no sé si por los nervios de las dos semanas anteriores o porque. Cada vez que despertaba aún no era capaz de mover las piernas, tardé bastante en sentir hormigueo siquiera. En una ocasión que abrí los ojos estaba mi marido a mi lado. Me dijo que el bebé estaba bien, lo había visto pasar por el pasillo en la incubadora. Pasadas algunas horas, por la noche,  me llevaron a la habitación, aunque ese propio día no bajé a verlo.

A la mañana siguiente yo seguía con esa sensación extraña, tenía miedo de ver a mi bebé lleno de cables, sé que iba a llorar y no quería que mi hijo me sintiera llorar, le dije a mi marido que bajara primero y viera cómo estaba. Por suerte, nuestro campeón ni oxígeno necesitó, sólo estaba con ictericia y con la lámpara. Después de pasar el médico bajé a verlo, pero no pude evitar llorar. Era tan pequeño….

Había leído mucho durante el embarazo. Me había preparado mentalmente para esperar de la maternidad noches sin dormir, cólicos y muchos llantos. También había escuchado hablar de la fortaleza de las mujeres después de dar a luz, de sentirse leonas feroces con su bebé, capaces de todo.  Del instinto maternal.

Pues me llevé el mayor batacazo emocional de toda mi vida.  No me sentía una leona fuerte. Las dudas e incertidumbres me acompañaron muchos meses durante el postparto. Lo pasé mal durante las 6 semanas que el bebé estuvo en neonatos, (aunque por suerte todas las pruebas le salieron fenomenal) y lo pasé mal los primeros meses cuando fue para casa.

Madre primeriza, todo dudas e incertidumbres, además cogió bronquiolitis al mes y pico de ir para casa y no la soltamos hasta finales de la primavera siguiente.

No tengo buen recuerdo del postparto, ni del intento de lactancia, que finalmente fue mixta hasta los 6 meses y luego nos pasamos al biberón.

Pero sí que estaba muy feliz, mi sueño se había hecho realidad. Pero hasta me fastidiaba y me culpaba a mí misma, porque no estaba con una sonrisa de oreja a oreja todo el día. Si yo me sentía tan feliz, ¿por qué mi cara no lo reflejaba ?

Aquí tengo que agradecer a mi madre y mi marido, que fueron los que más me ayudaron a llevar esos primeros meses. Siempre me escuchaban, tranquilizaban, alentaban y me decían que lo estaba haciendo bien, y colaboraban en todo lo que podían.

Sin embargo, para lo que sí me había preparado no me sucedió. Por suerte, mi bebé apenas tuvo cólicos, y lo de dormir poco no fue tanto cómo me habían dicho y leído. Aquí os dejo un post que escribí https://www.lavidaconeli.com/maternidad/mi-hijo-duerme-bien-pero/

Y así volando volando pasaron los 8 primeros meses de mi maternidad. Tengo que añadir que poco a poco fui como “volviendo a mí”, descubriendo a la nueva Elisabet, que ya no era sólo Elisabet, sino ahora madre también.

Y cada mes que fue pasando, conociendo y sabiendo interpretar al bebé, ya las cosas se volvieron “más fáciles”, y disfrutando más cada día.

Así que si estás recién llegada a casa con tu bebé, si te sientes agobiada con esto de la maternidad, sólo piensa que os tenéis que dar tiempo a conoceros sin prisa, que todo pasa. Y que busques y dispongas de toda la ayuda que te sea posible, tanto familiar como profesional.

Un abrazo,

postparto – neonatos

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